Una de las cosas que llaman la atención en la Nikon D80 es la velocidad general: no hará cosas rapidísimas (como una ráfaga de 10 ips) pero para un uso de aficionado veremos que responde normalmente más rápido de lo que esperamos. El encendido es casi instantáneo, y no anda descaminado quien ha comentado en algún sitio que la cámara realmente nunca está apagada, sino "suspendida", con lo cual tarda tan poco en ponerse en marcha. Efectivamente, aún apagada, si introducimos una tarjeta de memoria, la detecta y nos muestra en unos instantes la capacidad restante.
Un apartado importante es la información que nos da la nueva batería EN-EL3e: aparte de la visualización de 4 segmentos en el LCD que indica bastante exactamente su nivel, tenemos la opción en el menú de comprobar su exacto nivel de carga (en %) el número de fotos disparadas desde la última carga, y el nivel estimado de vida útil que le queda. Y no nos podemos quejar -sino todo lo contrario- de su capacidad: mis estimaciones (suponiendo que ese % que muestra es verídico, pues no he agotado nunca la batería) están entre un mínimo de 600 y hasta 1000 disparos.
Por otro lado la velocidad de grabación en tarjetas (siempre que sean rápidas y lo soporten, claro) es impresionante, al igual que la de descarga via USB 2.0 : una velocidad de disparo de RAW (una vez lleno el buffer) de más de una imagen por segundo implica que graba más de 10 MB por segundo en la tarjeta, y mis cálculos dan parecida velocidad de descarga al PC.
Hablando de ráfaga: la cámara cumple exactamente lo prometido: 3 imágenes por segundo, sea cual sea el formato de grabación. Con tarjetas rápidas (probada con una SD Trascend de 2 GB 150x) en JPEG es "casi" ilimitado: realmente se para a los 100 disparos, supongo que por un tema secundario (tengamos en cuenta que después de tirar una ráfaga -sea cual sea la longitud- la cámara va mostrando en el LCD una por una todas las fotos tomadas, numeradas). Pero, curiosamente, si estamos al loro y soltamos y volvemos a pulsar el disparador podremos tirar otras 100 fotos sin pausa alguna. Por otro lado si tiramos en RAW la ráfaga solo alcanza las 6 fotos seguidas (en menos de 2 segundos), momento en que baja la cadencia a poco más de 1 por segundo.
Y para terminar de hablar del RAW, diremos que graba archivos en formato NEF comprimidos (con pérdidas) de unos 9 MB de peso. Y, si queremos RAW+JPEG, podremos seleccionar el tamaño y peso del JPEG adjunto entre todos las posibles.
Entre sus prestaciones interesantes, no podemos dejar de mencionar la función (desactivable) de auto-revisión de las fotos tomadas, en la que tenemos varios formatos a elegir, incluyendo aviso de zonas quemadas o visualización de tres grandes histogramas RGB+L.
En el apartado de enfoque, se nota la mejora de haber introducido el sensor de enfoque de la D200. Con el objetivo de kit, no podemos poner muchas pegas: es rápido, mucho con buena luz, un poco más justo con luz mediana o en casos realmente "complicados" (hemos tenido varias ocasiones en que la cámara dudaba entre varios puntos de enfoque, saltando de uno a otro, hasta quedarse fija, tardando en total algo más de 1 segundo). Además la posibilidad que da el sistema AF-S (ésto depende del objetivo) de ajustar el enfoque manualmente después de hacerlo automático (simplemente girando el aro de enfoque mientras mantenemos semipulsado el disparador) puede darnos mucho juego en varias situaciones (por ejemplo: macros de flores, en los que es normal que no acierte con la zona que nosotros queremos enfocar).
Y también hablando de enfoques, una de las cosas que hereda de la D50 (mejorada sobre la D70) es el añadido del modo de enfoque AF-A en el que detecta si existe movimiento del sujeto enfocado, pasando automáticamente a enfoque continuo si hace falta (probado con buen resultado). En cuanto a ésto, la cámara admite elegir entre varios sistemas de enfoque, sobre todo orientados a sujetos en movimiento, no estando muy clara la ventaja de cada uno. También el modo de seguimiento de enfoque se activa automáticamente si se detecta (en modo de enfoque continuo AF-C) y en las pruebas con vehículos a velocidad media y cortas distancias ha funcionado perfectamente.
Control
Ya dijimos en un apartado anterior que la cámara tenía muchos botones, lo cual al principio puede parecer problemático pero en cuanto le coges el truco, como son bastante lógicos, se hace muy fácil de controlar. Así tendremos que ir poco al menú, pues controlaremos simplemente apretando un botón (repetidamente, o junto con el giro de una o las dos ruedas de control) desde el tipo de disparo, de enfoque, de medición de luz, la calidad de grabación, el balance de blancos, el ISO, la compensación de exposición y hasta el bracketing (uff!). El único problema es que para todo ello habrá que mirar el LCD superior pues para ninguna de esas variables muestra nada en el visor.
En el momento de disparar, veremos que una de las grandes ventajas de esta cámara está el disponer de dos diales de control: delantero (para mover con el índice) y trasero (para el pulgar). Así podremos en modo Manual variar con uno la velocidad y con otro la apertura, o en modo "prioridad a la Abertura" con uno la misma y con otro (si lo configuramos así) la compensación de exposición, o en "P" con uno variamos la velocidad y el otro la compensación EV, etc. Todo ello sin quitar el ojo del visor.
Una cosa que echamos en falta es poder controlar más fácilmente los modos de imagen ("optimizar imagen" en el menú) con los que se cambian las características como contraste, enfoque y saturación. Hablando de ésto tiene pocas opciones personalizables (solo una) y pocos niveles de ajuste (por ejemplo en saturación solo 3).
También hay que hablar de más de un botón que es personalizable, desde el de AE-L que admite muchas alternativas, hasta el delantero que viene por defecto para visualizar el ISO en el visor, pero al que podremos asignarle muchas otras funciones.
Y no podemos olvidar una de las novedades que trae esta cámara y que ya vale un montón: el ISO automático. Aunque no es perfecto como explicaré luego, es un gran avance: nosotros ajustamos el ISO máximo que queremos que use y la velocidad de disparo mínima. La cámara disparará al ISO que ajustemos como base (siempre que no supere el máximo) hasta que vea que la velocidad bajaría de la especificada, momento en que empieza a subir el ISO hasta llegar al máximo. En caso de haber menos luz no sube más el ISO sino que continúa bajando la velocidad. Así podemos llevar un ISO automático con velocidad 1/100 e ISO máximo 400 para situaciones normales... que entramos en un interior poco iluminado? subimos el máximo a 1600. Que salimos y se nos olvida cambiarlo? ningún problema, porque la cámara seleccionará -normalmente- un ISO más bajo.
Desventajas del sistema: la velocidad mínima no depende (como debería) de la focal utilizada: ya sabemos que no es lo mismo tirar a 1/100 con focal de 28mm que con 200mm. Y hay que irse al menú para cambiarlo... lo cual lleva muchas pulsaciones. Además si seleccionamos (con el botón de ISO) un ISO superior al máximo nos ignora. Lo cual no quita para que -como hemos dicho- sea un buen invento ...pero mejorable.
Otra función interesante para los más puristas es la posibilidad de ajustar en 3 niveles (o desactivar del todo) la reducción de ruido en ISOs altos (más de 400). Y al revés: para los más "juguetones" tiene varias posibilidades de edición de las imágenes en la propia cámara: desde aclarado de sombras (D-lighting) hasta recorte, filtros, conversión a monocromo, o incluso eliminar ojos rojos. Opciones éstas que ni hemos probado, pues no dejan de ser un pobre sustituto a una post-edición en el PC.