La primera impresión que da la P8 cuando la ves es la de que “es muy pequeña y muy bonita”, sobre todo si es de color azul claro, color poco visto y por lo tanto original. Al cogerla piensas que a menos que te descuides se te va a caer, o que la vas a estropear si la rozas con una uña, pero pronto te das cuenta de que es una cámara bien construida y robusta gracias a su cuerpo de aluminio. El pequeño saliente plateado en su parte delantera ayuda a sujetarla, tarea nada fácil ya que por sus dimensiones y su peculiar diseño esta cámara no tiene una ergonomía demasiado bien conseguida.
Si tuviéramos que criticar alguna pega en su diseño lo haríamos precisamente en este punto ya que si tuviera una hendidura o un añadido de goma al igual que sus hermanas, la P72, P52 podríamos sujetarla con algo más de seguridad. También criticaríamos la tapa de las conexiones, no por ser de plástico, tampoco porque no cierre ni encaje bien, ya que lo hace a la perfección, la pega está al abrirla y sigue siendo una pega una vez abierta ya que tienes que meterle las uñas por debajo y tirar con lo que siempre piensas que la vas a romper. Luego se queda colgando, así que tienes que apartarla para apoyar la cámara en la mesa. Todavía seguirá estorbando cuando vayas a enchufar el cable USB ya que siempre se queda tapado por la misma. La del alojamiento de la batería y tarjeta está mejor conseguido con una apertura y cierre perfectos al igual que la extracción de las mismas.
El diseño de la P72 y P52, aunque sigue en la misma línea de cámara horizontal con un extremo redondeado donde se sitúa el objetivo es ligeramente diferente y mas grande. La carcasa es de plástico en ambas pero con un acabado impecable y dan sensación de solidez, al lado de la P8 parecen muy grandes aunque la P72 no lo es tanto como la P52 que le gana en tamaño además de sobresalirle el objetivo.
Tanto la P72 como la P52 tienen nada menos que tres compartimentos. Uno para la tarjeta, otro para las pilas y otro para las conexiones. El de tarjeta está situado en la parte redonda de la cámara en la parte de abajo junto al objetivo. Las conexiones quedan cubiertas por una goma que sirve para sujetar el cuerpo con el dedo pulgar. La sujeción de la cámara es bastante mejor y da mas sensación de seguridad, esto unido a que el cuerpo es más grande le dan a la P72 y P52 una ergonomía mas correcta aunque no perfecta.
Si la P72 es la versión económica de la P92 (de 5 mpx.), la P52 lo es de la P72 aunque manteniendo la misma resolución, los recortes van por otro lado y el primero de ellos se ve a simple vista. Se trata del objetivo que en esta maquina no tiene partes móviles en el exterior. Por lo que al encenderla no veremos como se extiende. En cambio el objetivo sobresale del cuerpo unos dos cm. Esto le da a la cámara más solidez y no te preocupas de si le doy un golpecito y lo rompo cuando está extendido. Por cierto que en sus hermanas, cuando caminas o te mueves, dichas partes móviles vibran y se oyen unos golpecitos y llegas a pensar que el objetivo es demasiado frágil.
Pero lo que por una parte es una ventaja, a la hora de llevarla encima es todo lo contrario ya que este saliente de dos centímetros puede ser un incordio dentro del bolsillo. El otro recorte en el objetivo es el zoom que aquí solo es de 2X. En lo que al cuerpo se refiere, aparte de este elemento y algún detalle menor, todo lo demás es idéntico a la P72, incluido el material plástico de su construcción.