Esa cámara la adquirí en junio de 2005, y fue mi entrada a la fotografía digital. Su diseño compacto y la gran calidad de su lente, el cual fue firmado por Schneider-Kreuznach, permitía hacer unas fotografías muy interesantes. El manejo del color fue su carta fuerte, ya que hacía saturaciones equilibradas y vibrantes.
El punto débil fue el no haber incorporado el enfoque manual, ya que el automático era lento y perezoso, y podías perder la oportunidad de una buena imagen.