Fue una cámara extraña, era grande, pesada, y el lente ocupaba espacio precioso de la empuñadura, haciendo fácil que se resbalase. Se suponía incorporaba enfoque manual, pero, al parecer, no era más que una broma pesada por parte de los ingenieros que la diseñaron.
Dejando los defectos, una vez enfocada y lista para trabajar, las imágenes que lograba fueron de una calidad excepcional, sin pedir nada a alguna réflex que estuviera cerca.